El impacto no siempre termina donde empieza el daño
En una línea de propulsión, todo está conectado. Una pequeña deformación, una desviación mínima o una pieza trabajando fuera de tolerancia puede terminar provocando vibraciones, pérdida de rendimiento, desgaste prematuro y averías mucho mayores.
En este proyecto, nos encontramos ante dos hélices gemelas afectadas por un siniestro que había comprometido seriamente su geometría original. Y cuando hablamos de propulsión naval, perder la geometría correcta significa perder rendimiento, aumentar vibraciones y comprometer el funcionamiento de todo el conjunto.
Durante la inspección también detectamos que los arbotantes presentaban daños importantes provocados por la colisión. Una pieza muchas veces invisible, pero absolutamente fundamental para garantizar la correcta alineación, estabilidad y funcionamiento del eje.
Un arbotante deformado puede provocar esfuerzos innecesarios, vibraciones constantes y un desgaste prematuro de todo el sistema propulsivo.
El primer paso fue reconstruir una de las hélices y realizar un escaneado 3D de alta precisión para obtener sus medidas exactas y recuperar digitalmente su geometría original. Repetimos el mismo proceso con un arbotante, obteniendo una lectura exacta de su geometría y un diagnóstico preciso que nos permitió tomar la mejor decisión técnica: reparar los componentes existentes o fabricar nuevos elementos completamente ajustados a las especificaciones originales.
Finalmente solicitamos directamente unas nuevas unidades completamente ajustadas a las tolerancias correctas.Este nivel de control y precisión nos permite garantizar que cada componente encaje perfectamente dentro del conjunto y que toda la línea de propulsión vuelva a trabajar exactamente como debe hacerlo.
El objetivo final siempre es el mismo: devolver al capitán la tranquilidad de navegar con un sistema fiable, eficiente y libre de vibraciones.
